Catarata El Santuario en Upala: un tesoro escondido en el norte de Costa Rica
Descubra la Catarata El Santuario en Upala, un destino poco conocido con aguas turquesa, senderos de selva y una experiencia auténtica lejos del turismo masivo.

La Catarata El Santuario se encuentra en el cantón de Upala, en la provincia de Alajuela, muy cerca de la frontera con Nicaragua. Es una caída de agua de aproximadamente 30 metros que se desploma sobre una poza de aguas turquesa, rodeada de vegetación tropical y fincas ganaderas. A diferencia de otros destinos más concurridos, aquí todavía se respira tranquilidad y se puede disfrutar del sonido del agua sin multitudes.

El acceso a la catarata se realiza por un sendero de tierra que atraviesa potreros y bosque secundario. El recorrido es de dificultad moderada y toma entre 20 y 30 minutos a pie, con algunas pendientes y tramos que pueden estar resbaladizos en época de lluvias. Se recomienda llevar calzado cerrado con buen agarre, agua y protector solar, ya que gran parte del trayecto está expuesto al sol.
Una vez en la base, los visitantes pueden nadar en la poza y acercarse con cuidado a la cortina de agua para recibir un masaje natural. El lugar es ideal para fotografías, especialmente por la mañana cuando la luz entra de costado y forma arcoíris en la bruma. También es posible observar aves como el momoto y el martín pescador, típicos de la zona norte del país.
Para llegar desde el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós, en Liberia, se toma la Ruta 1 hacia Bagaces y luego la Ruta 6 hasta Upala, un trayecto de aproximadamente 2 horas y media en vehículo. Transportes Padilla ofrece traslados privados desde Liberia con conductores que conocen la zona y pueden coordinar la parada en la catarata. El viaje incluye aire acondicionado, espacio para equipaje y la posibilidad de hacer paradas fotográficas en el camino.
La mejor época para visitar la Catarata El Santuario es entre diciembre y abril, durante la estación seca, cuando el sendero está más firme y el agua mantiene su color turquesa. En los meses de lluvia el caudal aumenta y el paisaje se vuelve más verde, pero el acceso puede ser más complicado. Se recomienda ir temprano para evitar el calor del mediodía y tener la poza casi para uno mismo.
